jueves, 18 de diciembre de 2008

Que Jesús sea acogido con amor en las casas del mundo, pide el Papa


.- Miles de personas se reunieron al mediodía en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien en sus palabras introductorias a la oración pidió invocar a María para que Jesús sea acogido con amor en todas las casas del mundo; y recordó que la cercanía de Dios a los seres humanos no es cuestión de espacio y tiempo sino una cuestión de amor.

“La cercanía de Dios no es una cuestión de espacio y de tiempo, sino una cuestión de amor: ¡Es el amor que se acerca! La próxima Navidad nos recuerda esta verdad fundamental de nuestra fe, y frente al pesebre podremos saborear la alegría cristiana, contemplando en Jesús recién nacido el rostro de Dios que por amor se ha hecho uno de nosotros”, dijo el Pontífice explicando la razón por la cual el tercer domingo de adviento es llamado “Domingo gaudete”.

Respondiendo a la pregunta sobre “el sentido en el que se debe entender la cercanía de Dios”, el Papa recordó las palabras del Apóstol San Pablo, quien en su Carta a los Filipenses “piensa evidentemente al retorno de Cristo e invita a alegrarse porque este retorno es seguro”; y citando también la Carta a los Tesalonicenses, enfatizó que “nadie puede conocer el momento de la venida del Señor y debemos entonces estar en guardia pues el retorno de Cristo será inminente”.

Seguidamente el Pontífice bendijo las estatuas del Niño Jesús, y dirigiéndose a los niños romanos los invitó a rezar junto a él:

“Dios, Padre nuestro, has amado tanto a los hombres que has enviado a tu único Hijo Jesús, nacido de la Virgen María, para salvarnos y conducirnos nuevamente a Ti. Te pedimos para que con tu bendición estas imágenes de Jesús, que está por venir entre nosotros, sean, en nuestras casas, signo de tu presencia y de tu amor".

"Padre bueno, dona tu bendición también a nosotros, a nuestros padres, a nuestras familias y a nuestros amigos. Abre nuestro corazón, para que sepamos recibir a Jesús en la alegría,para hacer siempre aquello que Él nos pide y verlo en todos aquellos que necesitan nuestro amor. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, tu Hijo amado, que viene para darle al mundo la paz. Él vive y reina por los siglos de los siglos.Amén".

Terminada la oración, el Papa invitó a todos a rezar el Ángelus, “invocando la intercesión de María para que Jesús sea acogido con amor en todas las casas de Roma y del mundo”

tomado de http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=23808

viernes, 12 de diciembre de 2008

Hoy Dia de la Virgencita de Guadalupe


Hay mucha Informacion sobre nuestra Madrecita Linda de Guadalupe y se que a muchos nos interesa los hechos alrededor de nuestra Madre

Los invito a ver los siguientes videos que los motiven a interesarse mas en la virgencita de guadalupe.





Misterio de los Ojos


Misterio de las Estrellas


Hechos milagrosos Alrededor de la Virgencita de Guadalupe

Hay mucha informacion sobre nuestra Madre Maria de Guadalupe; Emperatriz de America y hoy los deseo invitar a que la hagan parte de su vida...

La Virgen Santísima se apareció en el Tepeyac, México, a san Juan Diego el martes 12 de diciembre de 1531, apenas diez años después de la conquista de México. La madre de Dios viene para dar a conocer el evangelio a sus hijos nativos del nuevo continente y para "mostrar y dar" todo su "amor y compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre".

Como prueba de su visita la Virgen milagrosamente hizo que en aquel lugar aparecieran preciosas rosas de Castilla y que su imagen se quedara permanentemente en la tilma de su siervo.

Durante cuatro días la Virgen se había comunicado con Juan Diego hablándole en su propia lengua, el náhualtl. Al identificarse, María usó la palabra "coatlallope"; un sustantivo compuesto formado por "coatl" o sea, serpiente, la preposición "a" y "llope", aplastar; es decir, se definió como "la que aplasta la serpiente". Otros reconstruyen el nombre como "Tlecuauhtlapcupeuh" que significa: "La que precede de la región de la luz como el Aguila de fuego". De todas formas el vocablo náhualtl sonó a los oídos de los frailes españoles como el extremeño "Guadalupe", relacionando el prodigio del Tepeyac con la muy querida advocación que los conquistadores conocían y veneraban en la Basílica construida por Alfonso XI en 1340. En España existían dos advocaciones a la Virgen de Guadalupe, en Cáceres y en La Gomera. Sin embargo la Guadalupe Mexicana es original. ¡La Virgen se comunicó de manera que la entendiesen tanto los indios como los españoles!.

La Virgen de Guadalupe dio al indio Juan Diego un delicado trato de nobleza elevando proféticamente la condición de todo su pueblo. El Señor "derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes". Al mismo tiempo, La Virgen trajo reconciliación y no división entre los nativos y los españoles. Les ayudó a ambos a comprender que la fe cristiana no es propiedad de nadie sino un don de amor para todos. La Virgen pide a Juan Diego que vaya al obispo. El obispo de México era Fray Juan De Zumárraga, franciscano. De esta manera la Virgen enseña que se debe someter a la autoridad legítima que Jesús estableció en la Iglesia.

Cuatrocientos años debieron pasar para que la cultura occidental reconociera admirada que la imagen impresa sobre el ayate indígena era un verdadero códice mexicano, un mensaje del cielo cargado de símbolos. Helen Behrens, una antropóloga norteamericana descubrió en 1945 lo que los ojos de los indios habían "leído" en la pintura de la "Madre del verdadero Dios por quien se vive" aquel diciembre de 1531.

Guadalupe propicia la Evangelización del continente

Los misioneros tenían poco éxito a pesar de su intensa labor, en gran parte por el mal ejemplo de muchos que llamándose cristianos, abusaban de ellos. Pero la Virgen de Guadalupe se presenta como mujer nativa y les enseñó que el regalo de la fe es para todos sin distinción. La imagen de la tilma es toda una catequesis (ver abajo). Resultado: En los 7 años después de las apariciones 8 millones de nativos se convirtieron a la fe católica. Esto representa un promedio de 3000 conversiones diarias. Si recordamos que por la predicación de San Pedro el día de Pentecostés se convirtieron 3000 hombres, podemos apreciar que la Virgen inició un verdadero Pentecostés que duró 7 años.

La Virgen de Guadalupe continúa guiándonos a Jesús. Los milagros obtenidos por la Virgen son tan extraordinarios que no se puede menos que exclamar: "El poder divino está aquí". Dios Todopoderoso se complace en derramar sus dones por medio de aquella a quien El escogió para ser su madre.

El Santuario, Tepeyac
El Tepeyac es el santuario mariano mas visitado del mundo, superando en visitas a Lourdes y Fátima. Cada año 20 millones de fieles se acercan a la venerada imagen para expresar a la Madre del Cielo el testimonio de su cariño y veneración. El día de la fiesta, el doce de diciembre, se calcula que casi tres millones de personas acuden al santuario.

En la actualidad la imagen milagrosa está en la nueva basílica construida junto a la antigua que se ha hundido notablemente. Los fieles pueden contemplar el cuadro desde una estera móvil que a sus pies se desliza para movilizar a los fieles y dar cabida a las multitudes que desean venerarla. Como en todo santuario mariano, la basílica de Guadalupe cuenta con una capilla del Santísimo donde los fieles constantemente adoran al Señor.

La Basílica nueva tiene forma redonda que simboliza la tienda que albergaba el Arca de la Alianza en su marcha por el desierto; las lámparas interiores que cuelgan del techo recuerdan la nube que guiaba al pueblo de Dios día a día y la refulgente pared de oro que sostiene el cuadro, representa la columna de fuego y luz que indicaba el camino durante la noche.

Historicidad

Durante el proceso de estudio para para canonización de Juan Diego se estableció una comisión para estudiar su historicidad. El padre Fidel González fue asistido en esta labor por Eduardo Chávez Sánchez y José Luis Guerrero Rosado (Cf. «El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego», Editorial Porrúa, México 1999, 564 pp.). Presentaron 27 documentos o testimonios indígenas guadalupanos y 8 de procedencia mixta indo-española. Entre todos ellos, destaca el «El Nican Mopohua» y el llamado Códice «Escalada».

No se pueden explicar con elementos históricos algunos aspectos decisivos de la historia de México sin tener en cuenta el milagro de Guadalupe. Como, por ejemplo, el que, después una conquista dramática y tras dolorosas divisiones y contraposiciones en el seno del mundo político nahuatl, en un lugar significativo para el mundo indígena, en el cerro del Tepeyac, se levantara en seguida una ermita dedicada a la Virgen María bajo el nombre de Guadalupe. No explican tampoco cómo Guadalupe se convirtió en señal de una nueva historia religiosa y de encuentro entre dos mundos hasta ese momento en dramática contraposición.

.... Existen otras muchas pruebas históricas sobre la existencia de Juan Diego, como, por ejemplo, la tradición oral, fuente decisiva al estudiar a los pueblos mexicanos, cuya cultura era principalmente oral. Esta tradición, en esos casos suele obedecer a cánones bien precisos y, en el caso de Guadalupe, siempre confirma la figura histórica y espiritual de Juan Diego. Quien quiera profundizar en el aspecto histórico del vidente de Guadalupe, puede leer a continuación el artículo inédito escrito por una de las personalidades más competentes en la materia, Fidel González, presidente de la Comisión histórica sobre Juan Diego constituida por la Santa Sede.
-Fuente: Zenit.

Descripción de la Imagen

La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe quedó impresa en un tosco tejido hecho con fibras de maguey. Se trata del ayate, usado por los indios para acarrear cosas y no de una tilma, que usualmente era de tejido más fino de algodón. La trama del ayate es tan burda y sencilla, que se puede ver claramente a través de ella, y la fibra del maguey es un material tan inadecuado que ningún pintor lo hubiera escogido para pintar sobre el.

La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe es una maravillosa síntesis cultural, una obra maestra que presentó la nueva fe de manera tal que pudo ser entendida y aceptada inmediatamente por los indios mexicanos. Es imposible de describir aquí la rica y complicada simbología que contiene este cuadro-códice porque cada detalle de color y de forma es portador de un mensaje teológico.

El rostro impreso en el ayate es el de una joven mestiza; una anticipación, pues en aquel momento todavía no habían mestizos de esa edad en México.

María asume así el dolor de miles de niños, los primeros de una nueva raza, rechazados entonces tanto por los indios como por los conquistadores. El cuadro que se conserva en la moderna Basílica del Tepeyac mide aproximadamente 66 x 41 pulgadas y la imagen de la Virgen ocupa unas 56 pulgadas del mismo. La Virgen está de pié y su rostro se inclina delicadamente recordando un poco las tradicionales "Inmaculadas". Esta oportuna inclinación evita que el empate que une las dos piezas del tejido caiga dentro de la faz de la Virgen. El manto azul salpicado de estrellas es la "Tilma de Turquesa" con que se revestían los grandes señores, e indica la nobleza y la importancia del portador. Los rayos del sol circundan totalmente a la Guadalupana como para indicar que ella es su aurora. Esta joven doncella mexicana está embarazada de pocos meses, así lo indican el lazo negro que ajusta su cintura, el ligero abultamiento debajo de este y la intensidad de los resplandores solares que aumenta a la altura del vientre. Su pie esta apoyado sobre una luna negra, (símbolo del mal para los mexicanos) y el ángel que la sostiene con gesto severo, lleva abiertas sus alas de águila.

La Virgen de Guadalupe se presentó ante sus hijos como la Madre del Creador y conservador de todo el universo; que viene a su pueblo porque quiere acogerlos a todos, indios y españoles, con un mismo amor de Madre. Con la prodigiosa impresión en el ayate comenzaba un nuevo mundo, la aurora del sexto sol que esperaban los mexicanos.

La imagen ha sufrido serios atentados y ha salido incólume de ácidos corrosivos y hasta de una bomba de gran tamaño que, en 1921, un desconocido escondió entre flores que malvadamente le ofrecía. Al explotar la bomba, causó gran destrucción. El crucifijo de metal que estaba cerca de la Virgen quedó retorcido y sin embargo la imagen de la Virgen quedó intacta. El cristal del marco de su imagen no se rompió. Ver estudios

Los Papas y la Virgen de Guadalupe

Pío X proclamó a Nuestra Señora de Guadalupe "Patrona de toda la América Latina"; Pío XI, de "todas las Américas"; Pío XII la llamó "Emperatriz de las Américas"; y Juan XXIII, "La misionera celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas". En esta gran basílica Juan Pablo II beatificó al indio Juan Diego el 6 de mayo de 1990.

En sus cuatro visitas a México, Juan Pablo II ha visitado el Tepeyac y honrado con profundo amor filial a la Virgen de Guadalupe a quien ha encomendado el continente Americano y su nueva evangelización.

La Virgen de Guadalupe, defensora de la vida.

El Papa Juan Pablo II nos enseña que, ante la actual cultura de la muerte, encontramos esperanza en la Virgen de Guadalupe, la gran abogada y defensora de la vida humana. Ella apareció embarazada. Los indios comprendieron que les visitaba la Madre de Dios. Tras la conversión, los indios cesaron de ofrecer sacrificios humanos que hasta entonces eran comunes. Por eso la Iglesia pide hoy día su intercesión para defender la vida contra el genocidio del aborto y otras amenazas contra los inocentes.

En su cuarta visita a México, del 22 al 26 de enero de 1999, Juan Pablo II puso a los pies de la Virgen el documento del sínodo de las Américas que en aquella ocasión entregó a la Iglesia como fundamento para la Nueva Evangelización que solo es posible por la obra del Espíritu Santo. La Virgen es la que propicia la obra divina con su FIAT. Así es corredentora con su Hijo Jesucristo. La cuarta visita del Papa a México coincidió con el 26 aniversario de la legalización del aborto en USA, poniéndose así de relieve la gran batalla mundial por la dignidad de la vida humana.

Estudios Científicos sobre la Imagen de la Virgen de Guadalupe
ver:Descubrimientos en Powerpoint

Los asombrosos descubrimientos en torno al cuadro de la Virgen de Guadalupe tienen a los científicos en gran asombro. Se ha formado una comisión de científicos para investigar los fenómenos inexplicables de esta tela que era la ruana o poncho del indio Juan Diego.

La Fenómeno de la Tela

Lo primero que llama la atención de los expertos en textiles es que la tela del ayate sobre el que está la imagen de la Virgen es de fibra vegetal de maguey. Por su naturaleza, esta fibra se descompone por putrefacción en veinte años o menos. Así ha sucedido con varias reproducciones de la imagen que se han fabricado con este mismo tejido. Sin embargo el ayate de la imagen ha resistido mas de 470 años en perfecto estado de conservación. Por causas ininteligibles a los expertos, el ayate de la imagen es refractaria a la humedad y al polvo.

La imagen de la Virgen de Guadalupe estuvo 116 años expuesta a las inclemencias del ambiente, sin protección alguna contra el polvo, la humedad, el calor, el humo de las velas y el continuo roce de miles y miles de objetos que fueron tocados a la venerada imagen, además del constante contacto de manos y besos de innumerables peregrinos. Todo esto sin que se haya deshilachado ni desteñido su bella policromía.

El Fenómeno de la Imagen

La pintura que cubre la tela es otro misterio. El sabio alemán Kuhn, premio Nobel en Química, ha estudiado esta pintura, y su respuesta dejó atónitos a los oyentes: "Estos colorantes no son ni minerales, ni vegetales, ni animales". No han podido explicar el origen de los pigmentos que dan color a la imagen, ni la forma en que esta fue pintado.

Se podría pensar que la tela ha resistido tanto porque la habrían encolado y preparado de manera especial como a otras pinturas famosas, para que tuviera gran resistencia. Pero el Señor Callaga, del instituto espacial NASA, de Estados Unidos, la ha estudiado con aparatos de rayos infrarrojos y ha descubierto que la tela no tiene ningún engomado ni preservativos, y que no se puede explicar cómo esa imagen ha resistido cuatro siglos en un lienzo tan ordinario. Con estos rayos infrarrojos se ha descubierto que la imagen no tiene esbozos previos -como se ve en los cuadros de Rubens y Tiziano-, sino que fue plasmada directamente, tal cual se la ve, sin tanteos ni rectificaciones.

La imagen no tiene pinceladas. La técnica empleada es desconocida en la historia de la pintura. Es incomprensible e irrepetible.

El Fenómeno de las Pupilas
Ver video

Un famoso oculista, Lauvvoignet, examinó con un poderoso lente la pupila de la Virgen, y observó, maravillado, que en el iris se ve reflejada la imagen de un hombre. Esto fue al principio de una investigación que condujo a los más inesperados descubrimientos.

Por medio de la digitalización se observa en la pupila de una fotografía todo lo que la persona estaba mirando en el momento de tomarse la foto. El Dr. Tosnman, especializado en digitalización, le ha tomado fotografías a la pupila de la Virgen de Guadalupe. Después de ampliarlas miles de veces, logró captar detalles imposibles de ser captados a simple vista. ¡Ha descubierto lo que la Virgen miraba en el momento de formarse la imagen en la tilma de Juan Diego!

Los detalles que aparecen en las fotografías de la pupila de la Virgen de Guadalupe son: un indio en el acto de desplegar su ruana ante un religioso; un franciscano en cuyo rostro se ve deslizarse una lágrima; un hombre con la mano sobre la barba en señal de admiración; otro indio en actitud de rezar; unos niños y varios religiosos franciscanos más. O sea, todas las personas que según la historia de la Virgen de Guadalupe, escrita hace varios siglos, estaban presentes en el momento en que apareció la sagrada imagen.

Lo que es radicalmente imposible es que en un espacio tan pequeño, como la córnea de un ojo situado en una imagen de tamaño natural, aún el más experto miniaturista lograra pintar todas esas imágenes que ha sido necesario ampliar dos mil veces para poderlas advertir.

La ciencia moderna se queda sin explicaciones ante las maravillas de la imagen de la Virgen de Guadalupe. Es una realidad irrepetible. Sobrepasa todas las posibilidades naturales, por lo que se puede decir que estamos ante un hecho sobrenatural.

Una tilma que no se corrompe. Unos colores que no fueron pintados. Una pupila que contiene toda la escena y todas las personas del momento del milagro. Estamos ante una imagen que ni el tiempo ni los atentados de hombres llenos de odio han podido vencer.

La Virgen no se impone, no reta, no humilla a sus enemigos. El milagro de su presencia en el Tepeyac es real pero muy sutil. Es un milagro que no aparece como tal a primera vista. Quiere ser mas bien confirmación de la verdad para ayudar a los corazones que se han endurecido pero que aun buscan.

Para los sencillos de corazón los milagros no son necesarios para tener fe. Ellos captan por la gracia del Espíritu el amor solícito de la Madre del Cielo que viene por ellos.

Los enemigos de la Virgen son muchas veces personas muy poderosas, pero pasan y se hacen polvo. La Virgen permanece como testigo del amor de Dios que es eterno. Ella ha querido ser un faro plantado en el corazón del continente Americano para atraer a todos a Cristo, Salvador y Vida Eterna, única esperanza ante la ruina en que se encuentra la humanidad. Ella ha querido darnos un milagro para ayudar a las generaciones incrédulas. Ha querido demostrar con su característica humildad, que la ciencia tiene su función pero también sus límites. Ella nos recuerda las palabras del ángel: "Para Dios nada es imposible".



martes, 9 de diciembre de 2008

San Juan Diego


Juan Diego Cuauhtlatoatzin

San Juan Diego, que en 1990 Vuestra Santidad llamó «el confidente de la dulce Señora del Tepeyac» (L'Osservatore Romano, 7-8 maggio 1990, p. 5), según una tradición bien documentada nació en 1474 en Cuauhtitlán, entonces reino de Texcoco, perteneciente a la etnia de los chichimecas.Se llamaba Cuauhtlatoatzin, que en su lengua materna significaba «Águila que habla», o «El que habla con un águila».

Ya adulto y padre de familia, atraído por la doctrina de los PP. Franciscanos llegados a México en 1524, recibió el bautismo junto con su esposa María Lucía. Celebrado el matrimonio cristiano, vivió castamente hasta la muerte de su esposa, fallecida en 1529. Hombre de fe, fue coherente con sus obligaciones bautismales, nutriendo regularmente su unión con Dios mediante la eucaristía y el estudio del catecismo.

El 9 de diciembre de 1531, mientras se dirigía a pie a Tlatelolco, en un lugar denominado Tepeyac, tuvo una aparición de María Santísima, que se le presentó como «la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios». La Virgen le encargó que en su nombre pidiese al Obispo capitalino el franciscano Juan de Zumárraga, la construcción de una iglesia en el lugar de la aparición. Y como el Obispo no aceptase la idea, la Virgen le pidió que insistiese. Al día siguiente, domingo, Juan Diego volvió a encontrar al Prelado, quien lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió pruebas objetivas en confirmación del prodigio.

El 12 de diciembre, martes, mientras el Beato se dirigía de nuevo a la Ciudad, la Virgen se le volvió a presentar y le consoló, invitándole a subir hasta la cima de la colina de Tepeyac para recoger flores y traérselas a ella. No obstante la fría estación invernal y la aridez del lugar, Juan Diego encontró unas flores muy hermosas. Una vez recogidas las colocó en su «tilma» y se las llevó a la Virgen, que le mandó presentarlas al Sr. Obispo como prueba de veracidad. Una vez ante el obispo el Beato abrió su «tilma» y dejó caer las flores, mientras en el tejido apareció, inexplicablemente impresa, la imagen de la Virgen de Guadalupe, que desde aquel momento se convirtió en el corazón espiritual de la Iglesia en México.

El Beato, movido por una tierna y profunda devoción a la Madre de Dios, dejó los suyos, la casa, los bienes y su tierra y, con el permiso del Obispo, pasó a vivir en una pobre casa junto al templo de la «Señora del Cielo». Su preocupación era la limpieza de la capilla y la acogida de los peregrinos que visitaban el pequeño oratorio, hoy transformado en este grandioso templo, símbolo elocuente de la devoción mariana de los mexicanos a la Virgen de Guadalupe.

En espíritu de pobreza y de vida humilde Juan Diego recorrió el camino de la santidad, dedicando mucho de su tiempo a la oración, a la contemplación y a la penitencia. Dócil a la autoridad eclesiástica, tres veces por semana recibía la Santísima Eucaristía.

En la homilía que Vuestra Santidad pronunció el 6 de mayo de 1990 en este Santuario, indicó cómo «las noticias que de él nos han llegado elogian sus virtudes cristianas: su fe simple [...], su confianza en Dios y en la Virgen; su caridad, su coherencia moral, su desprendimiento y su pobreza evangélica. Llevando una vida de eremita, aquí cerca de Tepeyac, fue ejemplo de humildad» (Ibídem).

Juan Diego, laico fiel a la gracia divina, gozó de tan alta estima entre sus contemporáneos que éstos acostumbraban decir a sus hijos: «Que Dios os haga como Juan Diego».

Circundado de una sólida fama de santidad, murió en 1548.

Su memoria, siempre unida al hecho de la aparición de la Virgen de Guadalupe, ha atravesado los siglos, alcanzando la entera América, Europa y Asia.

El 9 de abril de 1990, ante Vuestra Santidad fue promulgado en Roma el decreto «de vitae sanctitate et de cultu ab immemorabili tempore Servo Dei Ioanni Didaco praestito».

El 6 de mayo sucesivo, en esta Basílica, Vuestra Santidad presidió la solemne celebración en honor de Juan Diego, decorado con el título de Beato.

Precisamente en aquellos días, en esta misma arquidiócesis de Ciudad de México, tuvo lugar un milagro por intercesión de Juan Diego. Con él se abrió la puerta que ha conducido a la actual celebración, que el pueblo mexicano y toda la Iglesia viven en la alegría y la gratitud al Señor y a María por haber puesto en nuestro camino al Beato Juan Diego, que según las palabras de Vuestra Santidad, «representa todos los indígenas que reconocieron el evangelio de Jesús» (Ibídem).

Beatísimo Padre, la canonización de Juan Diego es un don extraordinario no sólo para la Iglesia en México, sino para todo el Pueblo de Dios.

Juan Diego fue canonizado por el Papa Juan Pablo II en la Basílica de nuestra Señora de Guadalupe, en la ciudad de México, el 31 de julio de 2002.


Fuente:www.Vatican.va

lunes, 8 de diciembre de 2008

Inmaculada Concepcion de Maria


Dogma proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854,
en la Bula Ineffabilis Deus.

Cada 8 de diciembre, la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir desde el instante en que María comenzó la vida humana.

El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX proclamó este dogma:

"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."

(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

María es la "llena de gracia", del griego "kecharitomene" que significa una particular abundancia de gracia, es un estado sobrenatural en el que el alma está unida con el mismo Dios. María como la Mujer esperada en el Protoevangelio (Gn. 3, 15) se mantiene en enemistad con la serpiente porque es llena de gracia.

Las devociones a la Inmaculada Virgen María son numerosas, y entre sus devotos destacan santos como San Francisco de Asís y San Agustín. Además la devoción a la Concepción Inmaculada de María fue llevada a toda la Iglesia de Occidente por el Papa Sixto IV, en 1483.

El camino para la definición dogmática de la Concepción Inmaculada de María fue trazado por el franciscano Duns Scotto. Se dice que al encontrarse frente a una estatua de la Virgen María hizo esta petición: "Dignare me laudare te: Virgo Sacrata" (Oh Virgen sacrosanta dadme las palabras propias para hablar bien de Ti).

Y luego el franciscano hizo estos cuestionamientos:

1. ¿A Dios le convenía que su Madre naciera sin mancha del pecado original?
Sí, a Dios le convenía que su Madre naciera sin ninguna mancha. Esto es lo más honroso, para Él.

2. ¿Dios podía hacer que su Madre naciera sin mancha de pecado original?
Sí, Dios lo puede todo, y por tanto podía hacer que su Madre naciera sin mancha: Inmaculada.

3. ¿Lo que a Dios le conviene hacer lo hace? ¿O no lo hace?
Todos respondieron: Lo que a Dios le conviene hacer, lo que Dios ve que es mejor hacerlo, lo hace.

Entonces Scotto exclamó:

Luego

1. Para Dios era mejor que su Madre fuera Inmaculada: o sea sin mancha del pecado original.

2. Dios podía hacer que su Madre naciera Inmaculada: sin mancha

3. Por lo tanto: Dios hizo que María naciera sin mancha del pecado original. Porque Dios cuando sabe que algo es mejor hacerlo, lo hace.

La Virgen María es Inmaculada gracias a Cristo su hijo, puesto que Él iba a nacer de su seno es que Dios la hizo Inmaculada para que tenga un vientre puro donde encarnarse. Ahí se demuestra cómo Jesús es Salvador en la guarda de Dios con María y la omnipotencia del Padre se revela como la causa de este don. Así, María nunca se inclinó ante las concupiscencias y su grandeza demuestra que como ser humano era libre pero nunca ofendió a Dios y así no perdió la enorme gracia que Él le otorgó.

La Inmaculada Virgen María nos muestra la necesidad de tener un corazón puro para que el Señor Jesús pueda vivir en nuestro interior y de ahí naciese la Salvación. Y consagrarnos a ella nos lleva a que nuestra plegaria sea el medio por el cual se nos revele Jesucristo plenamente y nos lleve al camino por el cual seremos colmados por el Espíritu Santo.

Esta devoción abarca aspectos muy cotidianos, como la costumbre de tantos sitios de saludarnos al entrar a una casa, con un: “ave María purísima”; y la respuesta de quien nos recibe dentro: “sin pecado concebida”. Es también muy bonito emplear este saludo inicial al ir a confesar. Y qué alegría oírlo cuando se oye o ve algo malo, que ofende el buen sentir, como un modo de reparar a la Virgen, de rectificar con amor aquella falta de amor...

También –y eso siglos antes de la proclamación dogmática – con juramentos proclamaban los ayuntamientos la fe en la Inmaculada Concepción, asimismo no se podía ser doctor en las universidades de Salamanca, Hispalense y otras muchas, si no se juraba como requisito defender esta verdad, al recibir el título universitario se hacía testimonio de esta fe.

En fin, que es devoción muy popular y muy arraigada. El corazón del pueblo cristiano -guiado por el espíritu Santo- tiene razones profundas, es el “sensus fidei”, el sentido de la fe. No serán razones muy razonadas, sino la expresión sencilla de la verdad, del corazón, el buen hijo que demuestra el amor a su madre. Como decía san Josemaría Escrivá, ¿como escogeríamos a nuestra Madre si hubiésemos podido hacerlo? Hubiéramos escogido la que tenemos, llenándola de todas las perfecciones y gracias. Así lo ha hecho Dios.

Convenía que la que tenía que ser Madre del Hijo de Dios fuera liberada del poder de Satanás y del pecado, de aquel pecado original que se borra por el bautizo. Por esto, debemos hacer propaganda de bautizar los niños cuanto antes, los padres tienen derecho, y los niños lo necesitan como el pecho de la madre para poder alimentarse. ¿Cómo vamos a decir a un niño que escoja tomar alimento cuando sea mayor? Sería una aberración, pues la madre quiere darle lo mejor, por eso le da alimento, y por eso le da la fe del bautismo por la que somos hijos de Dios. Este aniversario nos recuerda también la batalla que hay en el mundo a favor de la vida: Santa Ana concibe su hija María, y no la rechaza, como hacen muchos hoy dejándose llevar por una cultura del egoísmo y de la muerte: la recibe en sus entrañas como un don de Dios, recibe un tesoro privilegiado, recibe el don de la vida, que es sagrado. Y pensar que algunas personas están ciegas ante este don... Por esto nos viene tan bien la devoción a la Inmaculada: nos humaniza, nos hace más delicados en el amor.



jueves, 4 de diciembre de 2008

Catolicos y el medio Ambiente

Quiero compartieles un tema que actualmente en los medios de comunicacion social, las platicas de gobiernos, y en las de alguna mesa de nuestros hogares se comenta; El medio Ambiente.

El nuevo Compendio de Doctrina Social de la Iglesia dedica un capítulo entero a temas medioambientales, reconociendo su creciente importancia. Los primeros números nos animan a los cristianos catolicos a considerar el medio ambiente con una actitud positiva, para evitar una mentalidad de desprecio y condena, y reconocer la presencia de Dios en la naturaleza.


Deberíamos ver el futuro con esperanza, recomienda el Compendio, «sostenidos por la promesa y el compromiso que Dios renueva continuamente» (No. 451). En el Antiguo Testamento vemos cómo Israel vivió su fe en un medio ambiente que era visto como don de Dios. Además, «la naturaleza, la obra de la acción creativa de Dios, no es un adversario peligroso».

El Compendio también invita a recordar el comienzo del libro del Génesis, en el que el hombre es puesto como la cima de todos los seres y Dios le confía que cuide toda la creación. «La relación del hombre con el mundo es parte constitutiva de su identidad humana. Esta relación es a su vez resultado de otra relación aún más profunda con Dios» (No. 452).

En el Nuevo Testamento Jesús hace uso de los elementos naturales en algunos de sus milagros y recuerda a los discípulos la providencia de su Padre. Luego, en su muerte y resurrección, «Jesús inaugura un mundo nuevo en el que todo le está sometido y recrea las relaciones de orden y armonía que el pecado había destruido» (No. 454).

Ciencia y tecnología

El concilio Vaticano II reconocía el progreso hecho por la ciencia y la tecnología al extender nuestro control sobre el mundo creado. Mejorar nuestras vidas de este modo está de acuerdo con la voluntad de Dios, concluían los padres conciliares. También observaban que la Iglesia no se opone al progreso científico, que es una parte de la creatividad humana dada por Dios.


Pero, añade el Compendio, «un punto central de todo uso científico y tecnológico es el respeto por los hombres y mujeres, que debe acompañarse también de la necesaria actitud de respeto por todas las criaturas vivas» (No. 459). Por lo tanto, nuestro uso de la tierra no debería ser arbitrario y es necesario que esté inspirado por un espíritu de cooperación con Dios.

Olvidar esto suele ser la causa de acciones que dañan el medio ambiente. Reducir la naturaleza a «términos mecanicistas», suele acompañarse por la falsa idea de que sus recursos son ilimitados, llevando a considerar el desarrollo en una dimensión meramente material, en la que se da el primer lugar «al hacer y tener en vez de al ser» (No. 462).

Si es necesario que evitemos el error de reducir la naturaleza a términos meramente utilitaristas, según el cual sólo es algo que hay que explotar, también es necesario que evitemos irnos al otro extremo haciéndola un valor absoluto. Una visión ecocéntrica o biocéntrica del medio ambiente cae en el error de poner a todos los seres vivos al mismo nivel, ignorando la diferencia cualitativa entre los seres humanos, basada en su dignidad de personas humanas, y otras criaturas.

La clave para evitar tales errores es mantener una visión trascendente. Actuar de modo más responsable hacia el medio ambiente resulta más fácil cuando recordamos el papel de Dios en la creación, explica el Compendio. La cultura cristiana considera las criaturas como un don de Dios, que debe cuidarse y salvaguardarse. El cuidado del medio ambiente también entra dentro de la responsabilidad de asegurar el bien común, por el que la creación se destina a todos. El Compendio también observa que tenemos una responsabilidad con las generaciones futuras.

Biotecnología

Una sección del capítulo se centra en el tema de la biotecnología. Las nuevas posibilidades ofrecidas por estas técnicas son una fuente de esperanza, pero también han levantado hostilidad y alarma. Como regla, observa el texto, la visión cristiana de la creación acepta la intervención humana, porque la naturaleza no es una suerte de objeto sagrado que debemos dejar solo.


Pero la naturaleza es también un don a usar con responsabilidad y, por lo tanto, el modificar las propiedades de los seres vivos se debe acompañar de una evaluación cuidadosa de los beneficios y riesgos de tales acciones. Además, es necesario que la biotecnología se guíe por los mismos criterios éticos que deberían orientar nuestras acciones en las esferas de la acción social y política. Y también se deben tener en cuenta los deberes de justicia y solidaridad.

En cuanto a la solidaridad, el Compendio pide «intercambios comerciales equitativos, sin la carga de injustas estipulaciones» (No. 475). En este sentido es importante ayudar a las naciones a lograr una cierta autonomía en ciencia y tecnología, transfiriéndoles el conocimiento que las ayudará en el proceso de desarrollo. La solidaridad también significa que, junto a la biotecnología, son necesarias políticas comerciales favorables para mejorar la alimentación y la salud.

El Compendio también menciona a los científicos que, estando llamados a trabajar de modo inteligente y con perseverancia para resolver los problemas de suministro de alimentos y salud, también deberían recordar que están trabajando con objetos que forman parte del patrimonio de la humanidad.

A los empresarios y agencias públicas del sector de la biotecnología, el texto les recuerda que junto a la preocupación por lograr un beneficio legítimo, deberían tener presente el bien común. Esto es especialmente aplicable en los países más pobres, y a la hora de salvaguardar el ecosistema.

Compartir los bienes

Se dedica una sección del capítulo a la cuestión de compartir los recursos de la tierra. Dios ha creado los bienes de la tierra para que sean usados por todos, observa el Compendio, y «deben ser compartidos de modo equitativo, de acuerdo a la justicia y la caridad» (No. 481). De hecho, es necesaria la cooperación internacional en temas ecológicos, puesto que suelen ser problemas a escala global.


Los problemas ecológicos suelen estar conectados con la pobreza, con gente pobre incapaz de abordar problemas como la erosión de las tierras de cultivo, debido a sus limitaciones económicas y tecnológicas. Y muchos pobres viven en suburbios urbanos, afligidos por la polución. «En tales casos el hambre y la pobreza hacen virtualmente imposible evitar una explotación intensiva y excesiva del medio ambiente» (No. 482).

La respuesta a estos problemas no es, sin embargo, políticas de control de población que no respetan la dignidad de la persona humana. El Compendio sostiene que el crecimiento demográfico es «plenamente compatible con un desarrollo integral y compartido» (No. 483). El desarrollo debería ser integral, continúa el texto, asegurando el verdadero bien de las personas.

En relación a los recursos naturales hay que considerar el destino universal de los bienes, y particularmente cuando se trata del tema del agua. El acceso inadecuado al agua potable afecta a gran número de personas y suele ser fuente de enfermedades y muerte.

Para el mundo desarrollado, el compendio ofrece algunas notas sobre los estilos de vida apropiados. A nivel individual y comunitario, se recomiendan las virtudes de la sobriedad, la templanza y la autodisciplina. Necesitamos romper con la mentalidad basada en un mero consumo, además de ser conscientes de las consecuencias ecológicas de nuestras elecciones, sostiene el texto.

El Compendio concluye su capítulo pidiendo que nuestra acción hacia la creación se caracterice por la gratitud y el aprecio. Deberíamos recordar también que el mundo revela el misterio de Dios que lo ha creado y lo sostiene. Redescubrir este significado profundo de la naturaleza no sólo nos ayuda a descubrir a Dios, sino que también es la clave para actuar de modo responsable de cara al medio ambiente.

Para mi ha sido de mucho interes conocer el tema, sobre todod desde el punto de nuestra madre Iglesia; me gustaria saber sus opiniones sobre el mismo y asi enriquecernos todos; estadisticamente 7 de cada 15 personas mencionan el problema ambiental diariamente y bajo esto decidi compartirles esto.

Recuerden Orar en todo momento a nuestro buen Padre Dios
y a nuestra Madre Maria Santisima.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Una Historia conmovedora


DOS BEBES EN UN PESEBRE

En 1994 dos americanos respondieron una invitación que les hiciera llegar el
Departamento de Educación de Rusia, para enseñar moral y ética en las escuelas públicas, basada en principios bíblicos.

Debían enseñar en prisiones, negocios, el departamento de bomberos, de la
policía y en un gran orfanato.

En el orfanato había casi 100 niños y niñas
que
habían sido abandonados, y dejados en manos del Estado.
De allí surgió esta
historia relatada por los mismos visitantes:
Se acercaba la época de las fiestas de 1994,
os niños del orfanato iban a
escuchar por primera vez
la historia tradicional de la Navidad.

Les contamos
acerca de María y José llegando a Belén,
de cómo no encontraron lugar en las
posadas,
por lo que debieron ir a un establo,
donde finalmente el niño Jesús
nació y fue puesto en un pesebre.

A lo largo de la historia, los chicos y los empleados del orfanato
no podían
contener su asombro.
Algunos estaban sentados al borde de la silla
tratando de
captar cada palabra.

Una vez terminada la historia,
les dimos a los chicos tres
pequeños trozos de cartón
para que hicieran un tosco pesebre.

A cada chico se
le dió un cuadradito de papel cortado
de unas servilletas amarillas que yo había
llevado conmigo.
En la ciudad no se podía encontrar un solo pedazo de papel de
colores.

Siguiendo las instrucciones,
los chicos cortaron y doblaron el papel
cuidadosamente
colocando las tiras como paja.
Unos pequeños cuadraditos de
franela,
cortados de un viejo camisón que una señora americana
se olvidó al
partir de Rusia,
fueron usados para hacerle la manta al bebé.
De un fieltro
marrón que trajimos de los Estados Unidos,
cortaron la figura de un bebé.


Mientras los huérfanos estaban atareados armando sus pesebres,
yo caminaba entre
ellos para ver si necesitaban alguna ayuda.

Todo fue bien hasta que llegué
donde el pequeño Misha estaba sentado.
Parecía tener unos seis años y había
terminado su trabajo.
Cuando miré el pesebre quedé sorprendido
al no ver un
solo niño dentro de él, sino dos.

Llamé rápidamente al traductor para que le
preguntara
por qué había dos bebes en el pesebre.

Misha cruzó sus brazos y
observando la escena del pesebre comenzó a
repetir la historia muy seriamente.


Por ser el relato de un niño que había escuchado la historia de Navidad una sola
vez
estaba muy bien, hasta que llegó la parte donde María pone al bebé en el
pesebre.

Allí Misha empezó a inventar su propio final para la historia,
dijo:
"Y cuando María dejó al bebé en el pesebre,
Jesús me miró y me preguntó si yo
tenía un lugar para estar.
Yo le dije que no tenía mamá ni papá y que no tenía
un lugar para estar.
Entonces Jesús me dijo que yo podía estar allí con El.
Le
dije que no podía, porque no tenía un regalo para darle.
Pero yo quería
quedarme con Jesús,
por eso pensé qué cosa tenía que pudiese darle a El como
regalo;
se me ocurrió que un buen regalo podría ser darle calor.
Por eso le
pregunté a Jesús: Si te doy calor, ¿ese sería un buen regalo para ti?
Y Jesús
me dijo: Si me das calor, ese sería el mejor regalo que jamás haya recibido.
Por eso me metí dentro del pesebre y Jesús me miró y
me dijo que podía quedarme
allí para siempre."
Cuando el pequeño Misha terminó su historia,
sus ojitos brillaban llenos de
lágrimas empapando sus mejillas;
se tapó la cara, agacho la cabeza sobre la mesa
y sus hombros
comenzaron a sacudirse en un llanto profundo.
El pequeño huérfano
había encontrado a alguien
que jamás lo abandonaría ni abusaría de él.
¡Alguien
que estaría con él para siempre!

lunes, 1 de diciembre de 2008

El Adviento tiempo de preparacion


Mientras las grandes tiendas hacen cuentas alegres para la nueva temporada navideña y decoran sus puertas, sus vitrinas y hasta el cielo con Viejitos Pascueros, nieve de algodón, trineos y pinos decorados...; mientras diseñan las mejores estrategias para atraer a los compradores y ganar la competencia con otros negocios...; mientras a las ventanas de las casas se van asomando arbolitos y guirnaldas, luces parpadeantes y saludos plásticos en inglés...; la Iglesia invita a los cristianos a preparar el corazón para que la Navidad sea la fiesta de Dios-con-nosotros. Invita a vivir el tiempo de Adviento.

Preparando la Venida

Como hace con las fiestas principales del año litúrgico, la Iglesia quiere prepararse a la nueva Navidad, que ya se acerca, con un ánimo distinto del que impone la cultura circundante, buscando y construyendo con perseverancia las actitudes interiores y comunitarias que mejor acojan a Dios en el pesebre de cada ser humano, de cada familia, de los habitantes de los campos y de las ciudades.

Dios viene, Dios llega, Dios instala su tienda en medio nuestro, como dice San Juan al inicio de su Evangelio. Ese es el misterio central de la Navidad. Cuando los cristianos de los primeros tiempos hubieron celebrado muchas veces la Resurrección de Cristo, misterio que era el cimiento de su fe, y se fueron difundiendo por el mundo cristiano los Evangelios y el resto del Nuevo Testamento, quisieron enriquecer esa celebración con otros aspectos de la vida, del mensaje y de los acontecimeintos de Jesús. Se fue formando así la fiesta del nacimiento, de la visita de los magos de oriente y del baustismo de Jesús, de sus “manifestaciones”. El Hijo de Dios también había sido formado en el vientre de una mujer, y había nacido como todos.

La celebración de su muerte, resurrección y ascensión al cielo –el misterio pascual– se enriqueció con la de su anuncio, su nacimiento y su presencia salvadora en medio de su pueblo. Luego, a la celebración litúrgica de la Navidad se antepuso un tiempo preparatorio que se llamó Adviento, tal como se había antepuesto el tiempo de Cuaresma a la Pascua de Resurrección.

Así cada final de año, mientras las calles y las casas gastan mucho tiempo y dinero en preparar las fiestas navideñas, la Iglesia invita a preparar el corazón y la comunidad, para hacerlos pesebre que acoja a Dios que nace. Lo hace sin dinero y sin guirnaldas luminosas, sólo con la serena fuerza de la Palabra, que en el tiempo del Adviento es rica en desafíos y también en ternura.

El Adviento, que este año comienza el primer domingo después de la celebración de Cristo Rey, para este año 2009 comenzo el 30 de noviembre; tiene cuatro domingos hasta culminar con la celebración de Navidad. Tal como la Cuaresma, se hace significativamente presente con vestimenta litúrgica y otros signos del espacio celebrativo, de color morado. Muchos de los textos bíblicos que se leen en la eucaristía dominical, especialmente los del profeta Isaías, son de una gran belleza, e interpelan a la Iglesia a redescubrir en este Adviento su Adviento permanente, viviendo en el compromiso y la esperanza. Para preparar la fiesta del nacimiento de Cristo, y levantar al mismo tiempo los ojos de la Iglesia hacia su venida definitiva, el tiempo de Adviento ofrece en las lecturas bíblicas las figuras de María, de los profetas y de Juan Bautista. Ellas, con su fuerza y radicalidad, pueden ayudar a disponer el corazón de los individuos y las comunidades, en medio del tráfago comercial prenavideño y del nerviosismo estudiantil por el fin de año, a la venida del Señor.

Las figuras del Adviento

María, los profetas y Juan Bautista son las figuras por excelencia del Adviento. Ellos preparan la venida de Jesús. Juan y los profetas con su Palabra, María encinta en su vientre. Los profetas con la mirada puesta en un futuro de alegría y abundancia para todos, especialmente para los pobres, los que nada tienen y nada son ante los ojos humanos. Juan con una vida radicalmente entregada a Dios y una boca de fuego que no temió la muerte con tal de denunciar lo que se opone a su designio. María cuidando esa vida totalmente dependiente e indefensa que crece y se mueve por un milagro nunca visto, dentro de su propio cuerpo.

Los Profetas

Los profetas eran hombres de mirada aguda, sensible, pero sobre todo esperanzada. Por eso el Adviento tiene esa riqueza de lecturas proféticas. Es el tiempo litúrgico de la esperanza, que desafia las miradas miopes e insensibles, la centración en nosotros mismos, el egoísmo y la fatalidad. Dios es Hoy, pero sobre todo es Mañana: el hoy está tenso hacia un futuro en el que habrá vencido su proyecto de vida plena para toda la creación, pero especialmente para sus favoritos, los pobres y sufrientes. El mañana de Dios es el mayor desafío al hoy de los seres humanos. La justicia y la paz que hoy construimos florecerá plenamente mañana; el compromiso por la alegría de los tristes, por la saciedad de los hambrientos, por la libertad de los oprimidos, por la dignificación de los humillados, es esa levadura que misteriosamente crece, oculta, y que terminará por fermentar toda la masa para un pan abundante y nutritivo. No hay nada bueno que haga el hombre que no sea una semilla de esa plenitud que Dios hará irrumpir a la hora señalada, cuando a la sombra de su gloria todos los seres humanos estén sentados a la mesa de la abundancia, de la fraternidad y de la alegría. Los profetas del Antiguo Testamento, sobre todo Isaías, el gran profeta del Adviento, pintan en páginas preciosas ese mundo que no es una ficción romántica, sino la razón de la más honda esperanza y del más firme compromiso de los creyentes. Ese mundo renovado que profetizan, inaugurado luego por Jesús de Nazaret, es el ícono del paraíso, del Reinado de Dios, del mundo que él creó, y que hasta su instauración definitiva está sometido a las consecuencias del pecado de los hombres.

María encinta

María encinta es, como toda mujer que espera un hijo, un potente signo de esperanza. No es frecuente hallar representada a María esperando a Jesús, y en cambio es una imagen de mucha fuerza.

María encinta, protegiendo y nutriendo con ternura esa vida que se forma en su interior, es también una llamada de atención ante la falta de respeto por la vida, especialmente la vida del inocente, que demasiado a menudo hay a nuestro alrededor. Su cuidado habla de la dignidad fundamental de todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte (y de su cuerpo, aún después de su muerte...), habla del respeto hacia los desvalidos, de la protección de los indefensos, del cuidado de los ancianos, de la condición de hijo e hija de Dios de cada ser humano. La concepción milagrosa de Jesús no quita nada al milagro que es la concepción y la vida de cada hombre y cada mujer del mundo. María encinta, madre de la humanidad nueva porque llevó en su vientre al primogénito de la nueva creación, es el ícono de una Iglesia servidora de la vida y siempre atenta a la defensa del inocente.

Juan Bautista

Juan Bautista es llamado el último y el más grande de todos los profetas. Le tocó anunciar al Mesías que ya estaba a la vuelta de la esquina, golpeando la puerta. Aparece en los textos de los últimos domingos del Adviento, anunciando con un vigor que hace temblar las conciencias, a ese Salvador esperado, y predicando la exigencia de un cambio radical de vida, de actitudes, de mentalidad. Su vida se parece al Adviento, centrada en la venida de Jesús y dedicada a preparar a su pueblo para su llegada. Entre las palabras decisivas de este primo de Jesús, hijo también del milagro de la concepción a una edad avanzada de una pareja estéril, está aquella donde dice que es necesario que él disminuya para que Jesús crezca. Es una palabra desafiante para un tiempo que confía demasiado en la autoafirmación del hombre. Juan Bautista, que sale de sí mismo para servir la proclamación de la llegada del Mesías, y prepara sus caminos llamando a la conversión con boca de fuego, es un ícono del Adviento permanente a que los creyentes son llamados. Toda la vida es una preparación, cada día hay que convertirse y disminuir para que Cristo viva en mí.

Los profetas, María y Juan acompañan el Adviento como vigías de la radicalidad de la respuesta creyente y como caminos que llevan todos al pesebre de Belén, allí donde el Todopoderoso se hace Dios-con-nosotros y desde el llanto y la sonrisa de un recién nacido grita a la humanidad que una gran luz ha iluminado la noche. Al final del Adviento, la Iglesia vuelve a tomar esa luz a los pies del pesebre, y quiere llevarla por los caminos del mundo para que Dios siga viniendo, siempre, hasta el fin de la historia.

Asi es que queridos amigos , les invito a que este adviento nos prepramos, comenzo el dia de ayer y con el este nuevo año liturgico y es el que nos corresponde a nosotros como catolicos, como decia el P. Ilario Maria Contran en su Homilia de ayer... les animo para que celebremos con amor la llegada del señor y este nuevo año les llene de felicidad...