miércoles, 20 de octubre de 2010

Octubre Misionero

OCTUBRE UN MES DEDICADO A LA MISIÓN UNIVERSAL

El llamado “Octubre Misionero” surge de la necesidad de preparar convenientemente el DOMUND, para que esta Jornada pueda dar mayores frutos y para contribuir a que arraigue de modo estable en los cristianos la conciencia de su común responsabilidad en la evangelización del mundo. Siendo el DOMUND “la fiesta de la catolicidad y de la solidaridad universal” (Estatuto OMP, art. 7), es natural dar a esta Jornada un marco que ayude a comprender mejor la riqueza y trascendencia de lo que se celebra en ella.

La Congregación para la Evangelización de los Pueblos nos solicita, por eso, lo siguiente: “Para que el mes de octubre brinde a los cristianos la ocasión de dar una dimensión universal a su cooperación misionera, y para aumentar el espíritu misional en el pueblo cristiano, foméntense las oraciones y los sacrificios diarios, de suerte que la celebración anual de la Jornada Mundial de las Misiones venga a ser exponente espontáneo de ese espíritu” (Estatuto OMP, art. 8).

En 1926 Pío XI estableció que el penúltimo domingo de octubre se celebrara en toda la Iglesia el “Domingo Mundial de las Misiones”, en favor de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, para mover a los católicos a amar y apoyar la causa misionera.

Desde 1943, esta “fiesta de la catolicidad y de la solidaridad universal” se conoce como DOMUND (de DOmingo MUNDial). Este nombre ha ayudado a identificar y difundir aún más esta jornada entre nosotros, y su mensaje —una llamada de atención sobre la común responsabilidad de todos los cristianos en la evangelización del mundo— ha calado en la profunda sensibilidad y tradición misionera de nuestro país.

La Jornada Mundial de las Misiones es el momento culminante de una corriente de animación y cooperación misionera que debe desplegarse todo el año, especialmente, a lo largo de todo el “Octubre Misionero”, el mes de las misiones por excelencia.

En el octubre misionero la oración y cooperación material responden al estado de necesidad que sufren tantas personas y poblaciones de la tierra. Los sacerdotes, religiosos y laicos que sirven sobre todo a los más pobres en distintas partes del mundo necesitan de medios para dar a conocer a Jesús no solo con la palabra, sino con el compromiso concreto en la promoción humana que acompaña cada misión.

Cada año llegan a la Pontificia Obra de la Propagación de la Fe (POPF), que tiene como una de las actividades especificas la animación y organización del octubre misionero y la Colecta Mundial de las Misiones, un promedio de 6.000 proyectos a los que responde con lo recaudado durante la Colecta Mundial de las Misiones.

Las colectas provenientes de todo el mundo se suman a un Fondo Universal de Solidaridad, para así cada año, dar vida a un programa de ayuda universal, cuya finalidad es la ayuda económica a las misiones en sus esfuerzos de evangelización, del anuncio del la Buena Nueva que es Jesús y de desarrollo, sociales y educativos.

A modo orientativo, y para canalizar las acciones propias de la cooperación misionera, ya es tradicional que cada una de estas cuatro semanas se centre en potenciar sendas dimensiones de la vida cristiana proyectada hacia la misión: la oración, el sacrificio, la cooperación económica (limosna) y la vocación misionera. Obras Misionales Pontificias ofrece todos los años distintos materiales y sugerencias para vivir estas semanas, teniendo en cuenta también el lema y enfoque de la Jornada del DOMUND correspondiente.

LA IGLESIA ES MISIONERA

El Señor Jesús, ya desde el principio "llamó a sí a los que El quiso, y designó a doce para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar" (Mc., 3,13; Cf. Mt., 10,1-42). Antes de subir al cielo, fundó su Iglesia como sacramento de salvación, y envió a los Apóstoles a todo el mundo, como El había sido enviado por el Padre (Cf. Jn., 20,21)(AG5). Todos los evangelistas, al narrar el encuentro del Resucitado con los Apóstoles, concluyen con el mandato misional: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes. Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28, 18-20; cfr Mc 16, 15-18; Lc 24, 46-49; Jn 20, 21-23)(RMi22). Por ello incumbe a la Iglesia el deber de propagar la fe y la salvación de Cristo (AG5).

Todo el trabajo que la Iglesia hace para anunciar al mundo el Evangelio, recibe el nombre de Evangelización. Por eso, la misión de la Iglesia, su esencia misma es Evangelizar. Dice AG2 que "La Iglesia peregrinante es, por su naturaleza, misionera, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y de la misión del Espíritu Santo, según el propósito de Dios Padre". Y EN 14 exclama que "la gracia y la vocación propia de la Iglesia su identidad más profunda, es evangelizar. Ella existe para evangelizar".

Si bien muchas veces se utilizan como sinónimo las palabras "evangelización" (término que pone énfasis en la predicación del Evangelio) y "misión" (que pone énfasis en el mandato o envío) es importante distinguir la actividad específicamente misionera dentro de la obra evangelizadora de la Iglesia. También es importante distinguirla de la misión "genérica" de la que todos los cristianos somos partícipes en virtud del bautismo (crf RMi 71), al igual que todos los laicos somos genéricamente Sacerdotes, Profetas y Reyes.

La palabra Misión

La palabra "Misión", proviene del verbo clásico latino mittere, que significa: mandar, enviar:

· En la Escritura, el verbo mittere tiene a menudo el significado de un encargo oficial recibido de Dios para transmitir sus órdenes a una persona o nación (Gén. 6, 8-9). En el NT en particular indica el mandato que Cristo recibió del Padre y a su vez transmitió a los apóstoles (Jn 3,16), así como la tarea iluminadora y santificadora del Espíritu Santo (Jn 14, 25-26).

· En la Teología con el término misión, nos referimos al misterio de las misiones divinas (el Hijo es enviado por el Padre, el Espíritu Santo por el Padre y el Hijo);

· En sentido estricto designa tanto a la actividad misionera específica, dirigida a los no cristianos y destinada a la expansión y dilatación del Reino de Dios, como así también a las llamadas "misiones populares" o internas, que hay que celebrar periódicamente en cada parroquia para una renovación de la vida cristiana, como

Si bien la misión cristiana es tan antigua como la Iglesia misma, puesto que ambas, Iglesia y Misión nacen el día de Pentecostés, la palabra misión sólo se generaliza en los siglos XVI y XVII para designar los “esfuerzos a favor de los no bautizados”. Anteriormente se designaba con los conceptos "apostolado", "propagacion de la fe", "propagación de la salvación", "dilatación de la Iglesia", "predicación a los gentiles", "apostolado", etc.

El concepto de"misioneros" surgió con el periodo expansivo de los descubrimientos. Anteriormente se utilizaban los términos "apóstol", "heraldo del Evangelio", etc.

El Concilio Vaticano II en su decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia (AG 2-9) nos dice: “La Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza puesto que procede de la misión del Hijo y de la misión del Espíritu Santo, según el designio del Dios Padre”. Este estilo de vida está fuertemente fundamentada en Cristo Jesús: “Como el Padre me ha enviado, así os envío yo al mundo” (Jn 17,18). La única norma es el apóstol y misionero Jesús. Por tanto, la misión realizada por Cristo se confiere a la Iglesia como fundamento existencial de la Iglesia.

El destinatario de la Misión y del envío de Cristo es el mundo, o mejor dicho, la situación desgraciada de cada mundo concreto, en que ha de anunciarse el mensaje contrastante de la resurrección.

El objetivo de la misión es testimoniar el amor de Dios a todos los hombres en Cristo crucificado y resucitado (kerigma). De este modo se realiza la voluntad salvífica de Dios a través de la presencia crítica de los cristianos en las situaciones mundanas deterioradas en lo interhumano, social y político, en las que todavía no reina la shalom (la Paz).

Algunos sustituyen el término misión por el de evangelización, si bien no significan exactamente lo mismo. El término evangelización, comienza a utilizarse en la segunda mitad del siglo pasado. Se utiliza para indicar el contenido mismo de la misión: el anuncio de la buena nueva a todos los hombres, especialmente a los no cristianos o a los que están descristianizados (EN 52, 56) y también el trabajo de catequesis y de formación cristiana permanente, que abarca tanto el anuncio de la salvación escatológica como la proclamación de los derechos del hombre (cf EN 22 al 54).

El término misión es más específico, puesto que hace referencia al primer anuncio kerigmático. Se utiliza particularmente para indicar el envío por parte de Dios ad gentes, con la tarea de llevar el mensaje, dirigido a la conversión y a la fundación de la Iglesia.Mientras que el término evangelización es más general, puesto que abarca al de misión pero es mucho más amplio.

VEAMOS ALGUNAS ESTADISTICAS DE LA MISION DE LA IGLESIA

Población mundial total

6,453,628,000

100%

Población mundial de cristianos

2,135,783,000

33.1%

No cristianos

4,317,845,000

66.9%

III. Panorama general




Población mundial total: 6, 453, 628, 000

No cristianos

4,317,845,000

Misión Ad Gentes

Cristianos no católicos

1,016,791,000

Ecumenismo

Católicos alejados

1,007,092,800

Nueva Evangelización

Católicos comprometidos

111,899,200

Pastoral

Bajo esta realidad los invito a que conozcamos los ámbitos de misión de la iglesia que fue como los llama el papa Juan pablo II en su carta redemtoris Missio (la Misión del Redentor)

Ambitos de la Misión de la Iglesia

Las diferencias en cuanto a la actividad dentro de esta misión evangelizadora de la Iglesia nacen de las diversas circunstancias en las que ésta se desarrolla. Mirando al mundo actual, desde el punto de vista de la evangelización, se pueden distinguir tres situaciones (Cfr. RMi33):

· Primera Evangelización (= Misión Ad Gentes = Actividad Misionera Específica): Es aquella actividad misionera de la Iglesia que se dirige a pueblos, grupos humanos, contexto socioculturales donde Cristo y su Evangelio no son conocidos, o donde faltan comunidades cristianas suficientemente maduras como para poder encarnar la fe en el propio ambiente y anunciarla a otros grupos. Es la actividad evangelizadora que se dirige a "los que todavía no" son cristianos.

· Actividad Pastoral (= Atención Pastoral = Pastoral de Conservación = Pastoral Odegética): Hay también comunidades cristianas con estructura eclesiales adecuadas y sólidas; tienen un gran fervor de fe de vida; irradian el testimonio del Evangelio en su ambiente y sienten el compromiso de la misión universal. En ellas se desarrolla la actividad o atención pastoral de la Iglesia. Es la actividad evangelizadora que se dirige a "los que ya" son cristianos. Mientras la Actividad Misionera usa una metodología de conversión individual, la Actividad Pastoral es más bien grupal o masiva.

· Nueva Evangelización (= Reevangelización): Se da, por último, una situación intermedia, especial mente en los países de antigua cristiandad, pero a veces también en las Iglesias más jóvenes, donde grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio. En este caso es necesaria una "nueva evangelización" o "reevangelizacion". Es la actividad evangelizadora que se dirige a "los que ya no" son cristianos.

A partir de estos conceptos precedentemente enunciados se puede aclarar un poco más la diferencia entre los términos misión y evangelización. Mientras el término misión se utiliza únicamente para referirse a la actividad de Primera Evangelización y, en algunos contextos, para la Nueva Evangelización, el término evangelización incluye a las tres situaciones También pueden mencionarse dentro de la actividad evangelizadora de la Iglesia, la Actividad Ecuménica y el Diálogo Interreligioso, que no son explícitamente nombrados en este artículo de RM, pero sí en los siguientes, y que hacen a la tarea de evangelización.

¿QUE PODEMOS HACER? ¿CÓMO PODEMOS AYUDAR?

FORMAS Y MEDIOS PARA NUESTRA COOPERACION MISIONERA

Existen varias formas de cooperación a la evangelización universal. Cada una de ellas tiene su propio camino y significado. A cada uno de los cristianos nos corresponde cooperar espiritualmente, materialmente y con servicios misioneros. Este derecho y deber de cooperar se ejerce en esas formas:2.1 Cooperación espiritual.
El verdadero misionero es el santo y el santo es verdadero misionero ( cf. R M cap. VIII). Nuestro principal aporte a la misión universal se hace con la vida y así, en la comunión de los santos, acompañamos y apoyamos toda la evangelización universal en el mundo.

  • Por esta razón, la Iglesia nos propone como medio principal, el testimonio de vida cristiana, personal y comunitaria (RM 42). Cuando se vive bien la propia vida cristiana, cuando se crece en la fe, se ayuda de manera efectiva a que el Reino de Dios crezca en el mundo. El testimonio de vida cristiana es un apoyo directo a los misioneros y a las misiones.
  • Con la oración (RM 78), realizamos una ayuda eficaz a la misión universal. Ella nos sirve para acompañar el camino de los misioneros y ayudar a que el anuncio de la Palabra resulte eficaz por medio de la gracia divina. Ella nos une más a Jesús y a nuestros hermanos misioneros, comunicando el amor salvador de Dios. Con la oración nos unimos a las misiones y a todos los niños del mundo para ayudarlos a que sean más amigos de Jesús. En concreto, oramos por las misiones todos los días, siguiendo las "intenciones misionales" propuestas por la Iglesia Universal, especialmente en la Eucaristía, con la Palabra de Dios y con el rosario misionero.
  • La cooperación misionera espiritual la hacemos, también, con el sacrificio (RM 78). Es ofrecer todo sufrimiento y llevar nuestra propia cruz, aceptándolo y ofreciéndolo a Dios con amor. Es compartir los sacrificios de los misioneros y sostenerlos mediante el ofrecimiento de nuestros propios sacrificios. Así, esos sacrificios tienen un valor salvífico, que favorece tanto a los misioneros como a los que son evangelizados. Buscamos unirnos a Jesús que da la vida por nosotros, unirnos a la cruz de Jesús y servir con generosidad, dando nuestra propia vida en servicio de los demás, cumpliendo nuestra propia misión y llevando bien nuestra propia cruz. Además, invitamos a los enfermos y a los que más sufren a que ofrezcan su dolor por las misiones
  • 2.2 Cooperación material.
    "Mayor felicidad hay en dar que en recibir" (Hechos 20, 35), (R.M.81). Dios nos ha dado muchos bienes (vida, valores, posibilidades, etc.) no sólo para nuestro propio bien sino para que los usemos en favor de todos los hermanos. Estamos en deuda con ese Dios que nos ama y nos ha dado todo. Somos administradores de los bienes de Dios. Es la fe la que nos mueve a compartir nuestro pan con los hermanos.

Damos nuestra ofrenda económica por tres motivos: ·

  • por Dios: porque hemos recibido esos dones para compartirlos y El nos llama a hacerlo con generosidad de corazón;
  • por los hermanos: porque son muchas las necesidades materiales y económicas de las misiones; no sólo para fundar la Iglesia con estructuras mínimas (capillas, escuelas, salones para catequesis, viviendas para huérfanos, etc.), sino también para sostener las obras de caridad, de educación y promoción humanas, campo inmenso de acción, especialmente en los países pobres; reconocemos que los niños necesitados son hermanos nuestros y que al ayudarlos estamos sirviendo a Jesús presente en ellos .
  • por nosotros mismos: para salvarnos administrando honradamente los bienes que Dios nos ha dado para compartir y cumpliendo fielmente nuestra propia misión de propagar nuestra fe, con todo lo que somos y con todo lo que tenemos.

Por ello, la ofrenda ha de tener varias cualidades evangélicas: ·

  • ha de ser una ofrenda sacrificada: el valor de la ofrenda de los niños depende del sacrificio que hagan para prepararla y entregarla. No se trata de dar lo que nos sobra, si no dar con generosidad también de los que nos hace falta;
  • ofrenda que se da para difundir el Evangelio y propagar la fe católica: la motivación de la ofrenda ha de ser evangélica. Hemos de enseñar al niño a dar su ofrenda para hacer que otros sean amigos de Jesús, para propagar la fe. Así, la motivación de la ofrenda no será sólo la de calmar el hambre material sino la de atender el hambre de Dios. Si esta motivación entra en el corazón del niño, él dará con mayor generosidad su ofrenda;
  • ofrenda con humildad y discreción: sin alardes ni comparaciones; · para atender las principales necesidades de la evangelización: los niños y los animadores hemos de conocer y ayudar esas necesidades, comprendiendo que la ofrenda económica que damos servirá para que otros niños sean educados en la fe y se comprometan a vivir y servir a Jesús en la Iglesia;
  • no sólo dar, sino darnos con Jesús: casa uno sabemos que Jesús no sólo nos pide compartir de las monedas que tenemos en el bolsillo, sino que también nos pide las manos, los pies, el corazón, toda nuestra persona, para ser misionero en su propia comunidad y para apoyar las misiones en el mundo entero. Jesús nos pide realizar todos los días los servicios misioneros que le corresponden;
  • ofrenda económica permanente: cada uno debemos corresponder la llamada del Señor a compartir la debemos responder todos los días. Para ayudar a las actividades de la iglesia y sobre todo de la evangelización y compartir lo que Dios nos regala a nosotros día a día con los demás.

EL DOMUND
Domingo Mundial de las Misiones

¿Qué es el DOMUND?

El DOmingo MUNDial de las Misiones es el día en que toda la Iglesia universal reza por la actividad evangelizadora de los misioneros y misioneras, y colabora económicamente con ellos en su labor, especialmente entre los más pobres y necesitados.

¿Por qué el DOMUND?

El 37% de la Iglesia católica lo constituyen territorios de misión, un total de 1.069 circunscripciones eclesiásticas que dependen de la ayuda personal de misioneros y misioneras y de la colaboración económica de otras Iglesias para realizar su labor.

¿Para qué el DOMUND?

Con los donativos se subvenciona el sostenimiento de los misioneros y sus colaboradores. También se atienden otras necesidades especiales: construcción de iglesias y capillas, formación cristiana, compra de vehículos..., además de desarrollar proyectos sociales, educativos y sanitarios.

¿Cómo se distribuye el dinero del DOMUND?

La Asamblea Plenaria de los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias, que se celebra cada año en Roma, distribuye equitativamente entre las solicitudes presentadas por los misioneros la totalidad de las aportaciones llegadas de todo el mundo. Por eso se pide la colaboración con el DOMUND sin hacer referencia a proyectos concretos.

¿Cómo colaboran los fieles?

las formas de colaborar son con la Oración, el sacrificio y la ofrenda que puede ser desde lo personal ofreciendo nuestra propia vida a Dios y económica con los donativos a través de los sobres que se envían a las parroquias con motivo de la Jornada del DOMUND, también a la cuenta de banco de las OMP en el país, que es de gran ayuda para la tarea evangelizadora.-

¿Llega a los misioneros todo el dinero?

El donativo que cada fiel entrega para las misiones es recogido en la Dirección Nacional de OMP y enviado a los territorios de misión. Solo se permite utilizar un máximo del 10% para la administración de estos bienes y la animación misionera de las comunidades cristianas.


¿Atienden los misioneros situaciones de emergencia?

Ante catástrofes naturales o bélicas, los misioneros canalizan la ayuda de organizaciones sociales y se dedican a atender a los damnificados. El DOMUND colabora con ellos principalmente para que puedan permanecer en la misión tras esas situaciones de especial emergencia humanitaria.

¿Qué es la obra de la propagación de la Fe y cuándo nació?

La Obra Pontificia de la Propagación de la fe es una institución universal de la Iglesia de cooperación con las misiones a través de la oración, el sacrificio, la promoción de las vocaciones misioneras y la cooperación económica y material de los cristianos de todo el mundo.

Esta Obra nació en Lyon, Francia, en 1822, por iniciativa de la joven Paulina Jaricot. Comenzó implicando a los trabajadores locales para que apoyasen las misiones con una pequeña limosna cada semana. Un siglo después, establecida ya la Obra en casi todos los países del mundo, el Papa Pío XI la convirtió en el cauce oficial de toda la Iglesia católica para ayudar espiritual y económicamente a la actividad misionera de la Iglesia.

¿Cuándo se celebra esta jornada?

La actividad de cooperación espiritual y material de esta Obra es permanente durante todo el año, pero alcanza especial significación durante el llamado "Octubre misionero". El día del DOMUND es el centro de la celebración misionera.

¿Cuáles son sus principales fines?

1. Iniciar a los fieles en la “contemplación” del rostro de Dios, en el que se reflejan los rostros de los más pobres y necesitados.

2. Promover entre los fieles una sensibilidad y predilección hacia los que, aun sin saberlo, buscan conocer y ver a Jesús.

3. Participar en las actividades organizadas por las comunidades eclesiales con motivo de la celebración del DOMUND.

4. Colaborar con una generosa aportación económica para atender las necesidades materiales de los misioneros y de las misiones.

5. Intensificar la oración y el sacrificio por las vocaciones misioneras de sacerdotes, religiosos y religiosas, y laicos.